"Nada puede lastimarte, pero si uno mismo"
Penoso y hasta denigrante. Mi corazón seguía latiendo por el,
mi cabeza seguía pensando en el, mi boca seguía repitiendo su nombre, 
y mi mente seguía preguntándose si es cierto que alguna vez caminamos
 en la misma dirección. 
Si no me elegiste, ¿Por qué tendría que hacerlo yo? 
Si ni siquiera sé si tus palabras fueron verdaderas.
Es un círculo, y al rededor giran los errores que cometí, y ahí
estas vos.
Sigo preguntándome porque me es tan difícil ver tus defectos, 
teniéndolos en frente mio, lastimándome desde afuera hasta adentro, y
quemando cada obstáculo que dice:
 " No lo dejes entrar"
No esta bien, y nunca lo estuvo. Tengo que librarme de el, 
pero esta tan adentrado en mi ser, complementándome, tanto
pero tanto, que si se va, me voy con el.
Nunca lo juzgue cuando tuve que hacerlo, me guardé
las palabras que tendría que haber gritado, y ahora mismo me pregunto
¿ En qué estaba pensando al callar mi propia voz? ¿ De qué
me serviría? ¿Que ganaría?
No necesito palabras ingeniosas, ni tiempo para poder ganarme.
"Ese lento vaivén de hechos", el solo lo recuerda  de esta manera,
cuando en mi interior todavía queda una batalla inconclusa.
No es lo que acostumbro hacer, ese pequeño pero perturbador llanto desde las entrañas
cada vez que me paso para el lado del recuerdo. 
Ese recuerdo que quema, y lastima de una forma tan deliciosa. 
Sé que no me lo debo permitir, pero es la única manera de mantenerlo vivo en mi, 
cuando en realidad tendría que estar sepultándolo, uniendo su recuerdo con el fuego, y 
despidiéndome de  su rostro por siempre.
La fe, así como el amor y los deseos son utopías que creemos que en algún momento
van a formar parte de nuestra realidad cotidiana. Que alguien o algo
desde un lugar que desconocemos va a convertirlo.
¿Eso se supone que esta bien?  ¿O yo lo estoy haciendo mal? 
Creo demasiado, hasta el punto de fingir lo estoy sintiendo. Arraigada a 
quererlo a toda costa, me olvide de quererlo por lo que es verdaderamente.
   Espero no ser la única que este perdida de esta manera.
No había visto su amor, pero estaba creyendo que en alguna parte
de el existía. 
¿De que me sirvió creer?

                   



 Es bueno pensar que me cambio de buena manera. El resto, 
lo que quedo de esa dulzura que parecía ser para siempre, 
dejó incompletas las ideas que tenía sobre el.
Quedé como basura de domingos, destrozada y pisoteada . 
No tenia ni idea de cómo volaba el tiempo bajo sus brazos, 
pero me era imposible describir esa clase de seguridad que sentía.
Lo nuestro era una comparación burda con el verdadero amor.
 No voy a mentir, pero llegó un momento en el cual decirnos
 un “te quiero” era algo comprometido, 
forzado y con el tiempo arrepentido.  
Las causas fueron pocas, pero las consecuencias millones, que
 a  estas altura pienso y veo lo incurables que llegaron a ser. 
 No es lo que acostumbro a hacer, aferrarme a alguien nuevo, tanto
, pero tanto, hasta al punto de llorar cuando se va dejando en mi cabeza la pregunta 
“¿Estuvo bien?”
Estuve tan débil, y no se si caí junto a el en ese pozo de infelicidad 
o si el me ayudo a caer todavía más profundo. 
Verlo, efectivamente, solo sirve como recordatorio de que las lagrimas
 que alguna vez cayeron de mi rostro fueron por el ¿Eso esta bien?
Robo mis excusas, el poco sentido común que me quedaba, mi lógica, mis sentidos 
y los uso para dejarme inofensiva. 
No lo había juzgado, lo había aceptado por sus errores, eso lo hacia tan perfecto… 
No estuvo bien dejarme volar tan alto a la par de tus promesas,
 al final, 
de un solo 
disparo me tiró 
y supe que 
todo había terminado.